Por José María Permuy Rey
Hace 35 años que milito en política.
En 1989 pasé a formar parte de Falange Española Independiente, como Consejero Nacional y Jefe Territorial de Galicia.
En 2000 milité en Fe-La Falange, bajo el
mandato de Jesús López, donde llegué a ser Jefe Provincial y Secretario Territorial
de Organización.
Después de formar parte de la junta gestora del Frente español, en 2003 decidí incorporarme a la recién creada Alternativa Nacional, que posteriormente se denominaría Alternativa Española, cuyo Presidente Nacional Honorífico era Blas Piñar (q.e.p.d.) y cuyo Secretario General era y es mi siempre estimado Rafael López-Diéguez, quien me confió la presidencia de AES en Galicia.


Comencé mi militancia política enamorado de los textos de José Antonio Primo de Rivera.
En FEI empecé a leer escritores
tradicionalistas, carlistas y no carlistas, cuyo ideario me sedujo (Balmes,
Donoso Cortés, Ramiro de Maeztu, Aparisi y Guijarro, los Nocedal, Vázquez de
Mella, Víctor Pradera…). Lecturas que me hicieron descubrir que José Antonio,
Onésimo y otros nacionalsindicalistas (entre los cuales ocupa un lugar
destacado José Luis de Arrese) no fueron seres excepcionales en el panorama de
la política nacional, como erróneamente creen algunos falangistas, sino deudores
de un pensamiento tradicional español al que, por otro lado, aportaron sus
propias genialidades, sugerencias y talentos. Algo que, lamentablemente se
niegan a reconocer algunos carlistas.

Tuve el honor de tratar a Blas Piñar, a quien aprecié y admiré hondamente, y con quien compartí, entre otras muchas cosas, su idea de reivindicar y defender los ideales del 18 de julio y la obra de Francisco Franco, no como mera nostalgia inmovilista de un pasado mejor, sino como inspiración de presentes y futuros proyectos políticos integradores de tendencias diversas, diferentes en aspectos contingentes, pero coincidentes en los principios fundamentales perennes, siempre vigentes e imperecederos, que sustentaron el Estado nacional acaudillado por el Generalísimo, y que no son otros que los de la Tradición española, el Derecho público cristiano y la Doctrina Social y política de la Iglesia.
José Luis Corral es, a mi juicio, uno de
los jefes políticos que mejor ha sabido entender, mantener, defender y aplicar
ese sano patriotismo católico integrador del que siempre he sido partidario: ajeno
a todo sectarismo, respetuoso de las distintas sensibilidades en lo opinable, generoso
(y no pocas veces paciente en grado heroico) con todos los patriotas.
José Luis Corral. Profundo conocedor de la doctrina. Excelente escritor. Magnífico comunicador, orador y conferenciante. Infatigable trabajador por la Causa. Inasequible al desaliento. Católico por encima de todas las cosas. Patriota auténticamente apartidista. Bondadoso en grado extremo.
Con estas letras deseo rendirle el homenaje que se merece e invitar a todo católico y patriota a sumarse al mismo, de palabra y de obra, apoyando el espíritu y la acción del Movimiento Católico Español y de Acción Juvenil Española.
José Luis, gracias por tu ejemplo.