jueves, abril 29, 2021

VOX: la única oposición electoral actualmente viable frente a la izquierda


 VOX: la única oposición electoral actualmente viable frente a la izquierda

No perderé el tiempo hablando de Ciudadanos.

El PP no es ni ha sido nunca oposición para la izquierda.

Ha sido y es competidor en la carrera por ocupar puestos de poder con las prebendas que reporta.

Pero el PP, cuando ha relevado a los socialistas en el gobierno, no ha derogado las leyes inmorales, persecutorias y sectarias del PSOE.

Leyes como las del aborto, violencia de género, memoria histórica. Leyes que promueven la ideología de género, el feminismo, las reivindicaciones LGTB, la discriminación lingüística en perjuicio del español, etc. Todas ellas han sido conservadas y aplicadas -cuando no agravadas- por el Partido Popular. Tanto con José María Aznar, como con Rajoy.

No solo eso, sino que El PP no se ha atrevido, o simplemente no ha querido, privar de subvenciones a las asociaciones que fomentan esas prácticas inicuas amparadas por la ley. Ni siquiera ha tenido la ocurrencia, el valor o el deseo de tratar de contrarrestar todo ello haciendo propaganda en sentido contrario. Por ejemplo, a favor de la vida del no nacido y del matrimonio.

El PP no ha tomado las medidas contundentes necesarias para erradicar la inmigración indiscriminada e ilegal. No sea que le llamen racista o xenófobo. Tampoco para acabar con la ocupación de viviendas y endurecer las penas contra todo tipo de delitos. No vaya a ser que les llamen fachas.

Ha cedido a los separatistas competencias que ni los mismos socialistas llegaron a otorgar. Pero no es de extrañar, porque el PP es entusiasta del régimen autonómico. No en vano las autonomías son magníficas agencias de colocación laboral de amigos y votantes cautivos.

El PP ha “resuelto” el gravísimo problema de la sedición catalanista, propiciando la vuelta al poder de los mismos partidos secesionistas promotores de la insurrección.

El PP, al igual que el PSOE, no ha reformado el poder judicial para que sea independiente. No ha dejado de subvencionar a los partidos, sindicatos y patronal. No ha reducido el gasto político.

El PP no es un enemigo para la izquierda porque no supone ningún obstáculo a la corruptora agenda ideológica social-comunista. Cuando la izquierda sustituye al PP en el poder no tiene más que retomar esa agenda donde la había dejado y seguir desarrollándola. Con la ventaja para ellos de que, mientras tanto, los efectos nocivos de sus depravaciones ideológicas han seguido calando en la sociedad porque el PP no ha hecho nada para evitarlo.

Ha tenido que surgir Vox para que la izquierda se muestre tal cual es: violenta y totalitaria.

Con el PP no era necesario. Lo tenían domesticado. La izquierda española sabe que el Partido Popular, al igual que ella, es lacayo servil de los mandamases del Nuevo Orden Mundial que trata de destruir el orden natural.

Pero Vox ha prometido que va a derogar todas las leyes social-comunistas que mantuvo el PP, desmantelar los “chiringuitos” de la izquierda, recortar el gasto político, reformar el sistema autonómico, controlar la inmigración, expulsar a los “okupas”, ser implacable con los delincuentes, ilegalizar a los separatistas, defender la soberanía española en Europa…

Vox ha prometido no solo frenar, sino desbaratar todas las “conquistas” de la izquierda y reconstruir una España con sentido patriótico, con sentido moral y con sentido común.

Y todo esto la izquierda no lo puede tolerar.

La izquierda sabe muy bien cuál es el adversario a abatir. Por eso las piedras en los mítines, las amenazas de ilegalización, los “cordones sanitarios”, la acusación de fascistas y terroristas peligrosos para la democracia y hasta para la vida de los “demócratas” no se dirigen al PP sino única y exclusivamente a Vox.

La izquierda lo tiene claro. Los que apoyan al PP para oponerse al triunfo de la izquierda, no. Pierden el tiempo y malgastan su voto. Si quieren detener y hacer retroceder la revolución social-comunista-separatista, ahora mismo la única alternativa viable es Vox.

 José María Permuy


lunes, abril 26, 2021

El voto a Vox de un patriota contrarrevolucionario

 

El voto a Vox de un patriota contrarrevolucionario

Gracias a Dios, soy católico, patriota y contrarrevolucionario.

Quiso el Señor que a lo largo de mi vida tuviera la gracia de ir conociendo libros, grupos y personas que han contribuido a formar mi pensamiento y consolidar mis creencias en ese sentido.

Me enamoré del pensamiento de José Antonio y ello me llevó a militar durante unos años en diversos movimientos falangistas.

Siendo falangista descubrí el pensamiento político contrarrevolucionario, español y extranjero, carlista y no carlista, y llegué a la conclusión de que -sin ser incompatible con mi adhesión a José Antonio, Onésimo o Arrese, que mantengo- es lo más coherente con la fe católica que profeso.

Por último, me di cuenta de que ambas influencias, la falangista y la tradicionalista fueron asumidas y armonizadas por mi admirado Blas Piñar, en un movimiento, Fuerza Nueva, que ha adoptado distintos nombres y ha dado lugar a iniciativas diversas, que tiene como referente los principios fundamentales del Movimiento Nacional acaudillado por el Generalísimo Franco y al cual me incorporé afiliándome a Alternativa Nacional desde sus inicios y colaborando actualmente con el Movimiento Católico Español.

Obviamente Vox no tiene como inspiración el ideario contrarrevolucionario, ni como referente a Fuerza Nueva.

Lo sé desde un principio. Por eso, al contrario que otros camaradas o correligionarios, nunca me ha decepcionado Vox. Porque no he confundido a Vox con algo que no es. Ni he esperado de Vox lo que no cabe esperar.

Mi meta en política es la reconquista de la Unidad Católica de España, la restauración de la Cristiandad, la instauración de la ciudad católica en el orbe entero.

A ello aspiro y por ello llevo luchando -y sigo en ello- en distintos frentes (eclesial, político, cultural) y desde asociaciones diversas.

Pero no es en unos comicios donde se va a decidir la consecución inmediata de esta meta. Porque a día de hoy no se dan, ni remotamente, las circunstancias para que en un plazo breve -y mucho menos en unas próximas elecciones- se pueda alcanzar.

Es una pena. Pero es la realidad.

En tanto en cuanto no me sea realmente posible, Dios no me pide que haga el máximo bien deseable. Pero sí me pide que haga el máximo bien que pueda en cada momento, sin dejar de luchar por hacer viable la consecución de bienes mayores en el futuro.

Si en este instante pudiera salvar a todos los niños que son abortados cada año, tendría la obligación moral de hacerlo. Pero si no puedo, porque de hecho carezco de capacidad para ello por más que lo desee, y sin embargo tengo la posibilidad de salvar un 90 % de esos niños, ¿cómo no hacerlo? Ello no quiere decir que no siga trabajando para que se dé una coyuntura que me permita llegar a la prohibición total del aborto. Pero mientras ello no suceda, debo salvar cuantas más vidas pueda aquí y ahora.

Entre salvar algunas vidas de niños inocentes por medio de una ley mala, pero más restrictiva -como propone Vox- y seguir dejando que mueran todos los no nacidos abortados bajo las leyes vigentes, no puedo preferir que mueran todos. Se ha hecho el sábado para el hombre, no el hombre para el sábado.

Vox no es mi “ideal”. Vox es constitucionalista. Yo estoy convencido de que en la Constitución está el origen de muchos de los problemas que padece España.

Vox no es contrarrevolucionario. Ni siquiera es un partido católico. Yo rechazo el aconfesionalismo y quiero el reconocimiento político de la Soberanía de Cristo.

La ideología de Vox es, predominantemente, el liberalismo. Yo creo que todo liberalismo es pecado.

Por eso, si en unas próximas elecciones existiera la más mínima posibilidad para un partido patriota, contrarrevolucionario, católico y no constitucionalista de adquirir poder suficiente para poner en práctica todo o parte de su ideario, le votaría antes que a Vox.

Pero la realidad se impone. Hay que cambiarla, sí. Pero mientras ello no ocurre, la vida sigue, la Patria continúa rompiéndose, las almas de nuestros jóvenes, corrompiéndose y las vidas de los no nacidos y de los mayores, eliminadas. La seguridad de nuestras calles y nuestras casas cada vez menor. El paro aumenta, El dinero público se despilfarra. El social-comunismo amenaza con prohibir la legítima libertad política y religiosa.

En la hora presente Vox es el único partido político de los que se presentan a elecciones en España que, teniendo posibilidades de éxito, puede poner freno ahora mismo a la Revolución y aun hacerla retroceder.

El triunfo de Vox puede suponer la salvación de miles de cuerpos y almas. No todos los que querríamos, sin duda. Pero muchos más de los que se salvarían sin Vox. Los cuerpos de las víctimas de la actual ley del aborto y de la eutanasia. Las almas de los niños corrompidos por las ideologías de género, LGTB y feministas, entre otras.

Vox no va a restaurar la unidad católica de nuestra Patria. Pero va a defender la unidad territorial.

Vox no ilegalizará todos los partidos políticos, como muchos querríamos. Pero sí va a hacerlo con los separatistas. Y acaso con los comunistas. Como ocurre en otros lugares del mundo.

Vox no va a reivindicar la figura de Franco y su legislación pero va a derogar las leyes de memoria histórica y democrática para que, los que queramos, podamos hacerlo.

Votar a Vox no añade ningún mal a los ya existentes. No empeora nada. Por el contrario, va a mejorar la situación de España y de los españoles y va a hacer más fácil y más cercano mi objetivo político.

Además, votar a Vox no me supone ningún pacto, ninguna renuncia, ninguna transacción, ninguna componenda, nada que disminuya mi apostolado católico, patriótico y contrarrevolucionario. Al contrario. Votando a Vox, si gracias a ello llega a gobernar, voy a tener más libertad que ahora para realizar mi apostolado. Incluso para seguir criticando a Vox en lo que no esté de acuerdo con Vox.

El voto a un partido no es como un voto religioso. No me compromete a seguir votándole ni por un tiempo ni perpetuamente, ni a adherirme a todo su programa, ni a dejar de reprocharle lo que considere reprochable. No me compromete a nada. Es el partido el que, al recibir mi voto, se compromete a cumplir todos sus postulados políticos, entre los cuales se encuentran aquellos que me han animado a votarle. Mi voto no es cautivo del partido. El partido es cautivo de mi voto. Voto que seguiré prestándole si no me engaña y mientras no haya otro partido con mejores propuestas que Vox que pueda gobernar.

Mi voto a Vox no me impide seguir escribiendo a favor del Reinado Social de Jesucristo, participar como orador en homenajes públicos a Franco o pronunciar conferencias contra el liberalismo.

Es una apuesta en la que no tengo nada que perder, mientras que, no solo yo, sino mis compatriotas, mis hermanos en la fe y la causa de Dios tenemos mucho que ganar.

Vox no será el remedio que cura la enfermedad, pero es medicina que alivia los síntomas, detiene su agravamiento y mejora el estado de salud. Que nos ayuda a no ir a peor e incluso a mejorar y mantenernos con vida mientras no exista el fármaco que cura o no tengamos dinero suficiente para adquirirlo, en caso de que ya exista.

El triunfo de Vox, en el peor de los casos, nos concede tiempo y libertad para seguir haciendo apostolado de la contrarrevolución y procurar que algún día, con la ayuda de Dios, la sociedad esté preparada para aceptar y demandar opciones políticas plenamente católicas y contrarrevolucionarias. Mientras no exista una sociedad preparada, es decir, con mentalidad católica y patriótica contrarrevolucionaria, es inútil concurrir a unas elecciones con un ideario católico, patriótico, contrarrevolucionario. Del mismo modo que sería inútil querer pescar en un lago vacío de peces, por más veces que lancemos la caña y por muy bueno que sea el anzuelo. Si queremos llegar a pescar, primero hay que poblar el lago con peces.

A mi juicio, los patriotas católicos y contrarrevolucionarios debemos posponer toda pretensión electoral inmediata para volcar nuestro esfuerzo en la educación, en el combate cultural, en el homenaje a nuestros héroes y el recuerdo de nuestras gestas, en la formación de las conciencias. Por medio de actos públicos, mítines, conferencias, presentaciones de libros, campamentos, cursos de verano, redes sociales, etc. Y, mientras tanto, como diría José Antonio, votar sin fe y sin respeto por el régimen político vigente, pero votar lo menos malo o el mayor bien posible.


viernes, abril 16, 2021

¿Adoctrinar? Depende. ¿Pervertir y engañar? ¡Nunca!

El diccionario de la RAE define así la palabra adoctrinar: Inculcar a alguien determinadas ideas o creencias.
Hay quienes consideran que la Escuela Pública no debe adoctrinar a los estudiantes.
En un Estado como el actual, laicista y partitocrático, carente de una ortodoxia pública acorde con el orden moral objetivo y a expensas de las distintas ideologías, más o menos perversas, de los partidos que se turnan en el poder, estoy de acuerdo. Lo mejor es que la Escuela Pública se limite a instruir a nuestros jóvenes en materias carentes de trasfondo moral o ideológico.
Pero el problema de fondo no es de adoctrinamiento o no. Muchos de los que defienden el no adoctrinamiento en la enseñanza pública cuando los gobiernos tratan de promover la ideología de género o cualquier otro tipo de perversión moral, seguramente estarán muy contentos cuando la Escuela Pública enseña a respetar los derechos humanos, amar la democracia y otras cosas por el estilo. Sin embargo, también esto es adoctrinar, es decir: inculcar ideas o creencias.
Lo grave no es adoctrinar, sino pervertir, corromper y engañar. Es decir, inculcar ideas o creencias que son malas o falsas.
Por eso yo sugeriría a los políticos y comunicadores que, más que proponer el no adoctrinamiento en la enseñanza pública propongan la no perversión y el no engaño.
Claro que ello conlleva no limitarse tan solo a defender la libertad individual para elegir o rechazar doctrinas, sino el reconocimiento del bien y de la verdad objetivos, de que por encima de la libertad están el bien y la verdad y de que cuando permitir la elección del mal y del error puede afectar gravemente al bien común de la sociedad y a la integridad física o moral de las personas víctimas de la perversión y el engaño, puede la comunidad política -y en algunos casos debe- limitar esa libertad, prohibir la perversidad y el error y preservar el bien y la verdad.

José María Permuy

lunes, marzo 15, 2021

Reflexiones de Juan Arias-Andreu, fundador de las JONS (Texto inédito)

    

Juan Arias, en el centro de la imagen, asistiendo en La Coruña al acto de aniversario de la fundación de las Falanges de Galicia, en marzo de 1987 

Mª del Carmen Canalejo, hija de Juan Canalejo (Jefe Territorial de Milicias de Falange, asesinado en Paracuellos), interviniendo en el acto de aniversario de la fundación de las Falanges de Galicia, en marzo de 1987

    Juan Arias-Andreu y Martínez, fue, como él mismo escribía en su currículo político "jonsista de Madrid y de La Coruña en 1932; fundador nacional del SEU en la fusión con FE por los grupos de estudiantes jonsistas; enlace personal de los Jefes Territoriales de La Coruña y de Valencia, Juan Canalejo y Enrique Esteve, directo con el Jefe Nacional José Antonio Primo de Rivera; nº nacional 260 de Medalla de la Vieja Guardia con pasador de dos flechas blancas homologado por antiguo de las JONS".

    Fue autor, además, del libro Memoria de un Triunviro, prologado por David Jato.

    El texto que reproduzco son palabras dictadas por Juan Arias Andreu en La Coruña hace más de tres décadas.

    No recuerdo exactamente en qué fecha. Pero por la alusión a la URSS, debe haber sido entre 1987 (que es cuando creo haber conocido a Juan) y 1989.

Juan Arias pronunciando una conferencia en el homenaje a Matías Montero organizado en febrero de 1992 por Falange Española Independiente en La Coruña

Otra imagen del homenaje a Matías Montero organizado por FEI La Coruña en febrero de 1992. A la derecha de Juan, Miguel de los Santos Sáez Vinós, Vieja Guardia y fundador del SEU. A la derecha de Miguel, José María Velasco, fundador de las JONS en La Coruña, asistente al acto de la Comedia de Madrid y Vieja Guardia de Falange. Ambos ex-combatientes. Detrás de ellos, Miguel Temprano, que se alistó voluntario a la Cruzada, siendo menor de edad.


 Transcribo el texto tal cual lo escribí en su día, con el estilo peculiar de Juan, expresando ideas que van y vienen de un modo un tanto desordenado.  También alguna falta de ortografía y error de puntuación de mi cosecha.

    Son sus palabras, no mías. No he querido añadir ni sacar una sola coma. Con la mayor parte de sus ideas estoy de acuerdo, con otras no. Mi intención es tan solo aportar un documento que puede tener cierta importancia histórica y que llevaba décadas guardado en una caja en medio de otros muchos otros papeles.

    Tenía pensado publicarlo ayer, 90 aniversario de la revista La Conquista del Estado, pero no ha podido ser.

El llamado Nacional-Sindicalismo resulta que las J.O.N.S. no aportaron absolutamente nada como tal y se dedicaron a gesticular cosas nuevas y en su caso sólo creadoras sin contenido doctrinal.
Fue, pues, José Antonio y la Falange como tales, quienes sí crearon e imprimieron un estilo total y un cuerpo doctrinal total... de los cuales aquellas dos juntas carecían.
No es cierto, por tanto, que la Falange careciera de doctrina o que esta fuese inviable y delirante según algunos.
Así, la Falange es lo único verdaderamente creador y total y todo lo demás anacrónico, nostálgico, e involucionista como lo es el P.S.O.E. con sus más o menos 100 años, el carlismo, que fue y el anarco-sindicalismo que no lo es.
Así, pues, la Falange es lo único creador, rotundo, viable y realizable, y todo lo demás es anacrónico en sí mismo y en el mejor de los casos sólo conservador tanto en las derechas como en las izquierdas.
Un sólo golpe militar volvería a fracasar al cabo, y de ahí la estrategia de E.T.A. que quiere constantemente provocarlo pues para que la opción final sea la República Federal Ibérica, de la cual sería antesala esta democracia y monarquía inoperantes impuestas por el pacto de Munich.
Las J.O.N.S. eran unas Juntas de hombres libres y un tanto averiados y ampulosos y gesticulantes.
A su vez las otras Juntas de Actuación Hispánica eran sólo de un nacionalismo - católico y no tenían nada que ver con aquellas...
José Antonio, la Falange Española, sí vino a crear todo un modo de ser total y un cuerpo de doctrina total... de los cuales aquellas carecían y que Ramiro y alguno no estaba en condiciones de asumir y por el contrario Onésimo sí y de tal modo que cuando la escisión José Antonio dijo que sin Ramiro podía vivir pero sin Onésimo no.
Mas en definitiva, el auténtico teórico total de la Falange fue sólo Rafael Sánchez Mazas y Ernesto Giménez Caballero fue y es un genio absolutamente independiente y con cargo a su propia costa intelectual.
Conviene, pues, que alguno y algunos quieran polarizar todo esto paso a paso y desde luego tocando guarniciones en sus oficiales jóvenes y cadetes.
En última instancia, el llamado 18 de julio fue movido de capitanes para abajo y para arriba y no, en absoluto, por todos los generales al unísono en ambas zonas y en cuanto a la Nacional se dijo en Tetuán que había Alzamiento “con franquito o sin franquito”.
Es verdad que no existe Italia y Alemania de antaño... pero sí existe Estados Unidos, incluso la U.R.S.S., Libia y Cuba que estarían en línea pro la Revolución Nacional española y alterando el mapa geopolítico militar del mundo en armas
Luego, se deduce que una tarea neo-falangista tiene horizontes y resortes insospechados y sólo falta formularlos y manipularlos paso a paso, pues hoy somos más que fuimos antes de la guerra y los poderes mundiales son más fuertes que los de Italia y Alemania y están esperando un rearme moral y militar desde cada potencia decisiva.
La fórmula sola de los partidos políticos es falsa y antinatural y en la enciclopedia Británica hay más de 300 acepciones de la palabra democracia y por consiguiente la española no es la única y es la peor
El talento y el talante es y será el inspirar todo ello a la vez paso a paso y con orgullo, soberbia, y pasión y sólo así se conmemora permanentemente y de cara al futuro y al cielo todo nueve de febrero de Matías Montero, sin descanso ni paz hasta ver ondear de verdad el triunfo del yugo y del Haz.
Para selectos y con cargo al origen en sí hay que comparar y meditar los dos himnos, el gesticulante y ampuloso de las J.O.N.S. con el selectivo y absolutamente, verdaderamente creador, el de José Antonio y sólo fuera con cargo a dos himnos se comprende la escisión de una parte y la indisolubilidad de otra y naturalmente a favor de José Antonio y la indisoluble F,E. de las J.O.N.S.
Un sólo militante joven, creador y ciertamente puro podría y puede mover todo esto a la vez y en su torno, entorno y contorno, pues como el profeta es el precursor de lo que ha de venir y viene.
Y lo curioso es ser profeta del pasado de cara al porvenir
José Antonio lo fue y no tanto ni Onésimo ni Ramiro.
Hoy esto, pues, se da y se puede dar por un camarada joven, perseverante y lo demás vendrá por añadidura y todo esto no es y que no sea literatura, otros con menos carga intelectual son diputados y con sueldos fenomenales sin examen ni oposición, ni estudios ni nada de nada y “son” los que legislan
Y en lo moral por lo menos la “Pasionaria” decía antes de la guerra con sus muchachos “Hijos sí, maridos no” y hoy ni hijos ni maridos y los óvulos de encargo y los espermatozoides ignorados, preservados e inmoralmente castrados
Bien, entonces el Nacional-Sindicalismo es en sí mismo y como tal el Sindicato Vertical verdaderamente entendido, representado y realizado y jamás a los Solís.
Como la Democracia con cargo al Derecho Natural es verdaderamente la orgánica y jamás la inorgánica, puesto que las unidades naturales de convivencia si son la los cabeza de familia, Municipios y profesiones y jamás la ortopedia de los partidos políticos que para algunos suponen su religión civil y como Biblia, la Constitución
Y a su vez la Sucesión en José Antonio es la del Colegio Cardenalicio que como la Democracia Orgánica viene en el libro “Arriba España” dictado por José Antonio a Pérez de Cabo que con Juan José Domínguez fueron los dos falangistas fusilados en zona Nacional
La “Sucesión” en Manuel Hedilla no fue ciertamente la del Colegio Cardenalicio y en todo caso Manuel Hedilla sólo fue real y verdaderamente un santo varón anti-mujeriego, anti-borracho, verdaderamente religioso y no necesaria y únicamente Jefe Político de nada. No se opuso a la Unificación y luego además admitió la fundación de su Frente Nacional de Alianza Libre.
Lo cual supone por su misma nomenclatura otra unificación.
Así los Jefes Provinciales de zona Nacional no cumplieron las órdenes de José Antonio para condicionar el Alzamiento y se volcaron en él como si Franco tuviera que ser a la fuerza Nacionalsindicalista o Tradicionalista.
Franco solo era Franco y absolutamente nada más y fueron todos ellos los que quisieron que él fuera como ellos eran y no lo era, ni al principio ni al final y además dejó de levantar el brazo y sólo alzaba una mano en proa y absolutamente nada más y su línea política sucesoria fue la de Carrero Blanco y no la de Blas Piñar es inútil evocar a Franco cantando el cara al sol y el Oriamendi y mas justo es cantar a los años 20 el himno de la Legión y por supuesto de la fiel Infantería y ya es bastante.
Tarea, pues, inédita y rotunda para camarada joven puro.
Juan Arias Andreu



viernes, noviembre 27, 2020

Homenaje, sin reproche, a José Luis Corral, fundador de Movimiento Católico Español y Acción Juvenil Española

 


Homenaje, sin reproche, a José Luis Corral, fundador de Movimiento Católico Español y Acción Juvenil Española

Por José María Permuy Rey

Hace 35 años que milito en política.

Fue en 1985, cuando en mi ciudad natal, La Coruña, me afilié a las Falanges Juveniles de España, rama juvenil de Falange Española de las JONS, que en aquel momento lideraba Diego Márquez Horrillo. Al poco tiempo me designaron Delegado Provincial de FFJJE y, tras alcanzar la mayoría de edad, subjefe provincial de Fe de las JONS. 

En 1989 pasé a formar parte de Falange Española Independiente, como Consejero Nacional y Jefe Territorial de Galicia.

En 2000 milité en Fe-La Falange, bajo el mandato de Jesús López, donde llegué a ser Jefe Provincial y Secretario Territorial de Organización.

Después de formar parte de la junta gestora del Frente español, en 2003 decidí incorporarme a la recién creada Alternativa Nacional, que posteriormente se denominaría Alternativa Española, cuyo Presidente Nacional Honorífico era Blas Piñar (q.e.p.d.) y cuyo Secretario General era y es mi siempre estimado Rafael López-Diéguez, quien me confió la presidencia de AES en Galicia.

Durante todos estos años pertenecí, además, a diversas asociaciones culturales patrióticas (Foro Arbil, Nuevo Criterio, Cristiandad Hispánica…) y siempre, militara donde militara, mantuve cordiales relaciones y me presté a colaborar con cuantas organizaciones e iniciativas patrióticas tuve la suerte de conocer, en los ámbitos local, regional y nacional: Frente Nacional, Junta para la Reconquista de la Unidad Católica de España, Hermandad del Valle de los Caídos, Fundación José Antonio, Gerona Inmortal, ADES-Barcelona, Fuerza Nueva, las dos comuniones tradicionalistas, Fundación Francisco Franco, Movimiento Católico Español, etc.

Comencé mi militancia política enamorado de los textos de José Antonio Primo de Rivera.

En FEI empecé a leer escritores tradicionalistas, carlistas y no carlistas, cuyo ideario me sedujo (Balmes, Donoso Cortés, Ramiro de Maeztu, Aparisi y Guijarro, los Nocedal, Vázquez de Mella, Víctor Pradera…). Lecturas que me hicieron descubrir que José Antonio, Onésimo y otros nacionalsindicalistas (entre los cuales ocupa un lugar destacado José Luis de Arrese) no fueron seres excepcionales en el panorama de la política nacional, como erróneamente creen algunos falangistas, sino deudores de un pensamiento tradicional español al que, por otro lado, aportaron sus propias genialidades, sugerencias y talentos. Algo que, lamentablemente se niegan a reconocer algunos carlistas.

Unos y otros, teóricos carlistas y falangistas, forman parte del acervo de pensamiento español, que trasciende la época, circunstancias y disciplina de grupo que vivieron cada uno de ellos y que está a disposición de todo hombre de buena voluntad, sin importar su compromiso, inclinación o adscripción política. Cualquiera está en su legítimo derecho de asociarse con otros y constituir organizaciones que se inspiren en alguno de esos pensadores. Pero nadie debería arrogarse el patrimonio en exclusiva de ninguno de ellos y privar así a la sociedad entera de su influjo benéfico. 

Tuve el honor de tratar a Blas Piñar, a quien aprecié y admiré hondamente, y con quien compartí, entre otras muchas cosas, su idea de reivindicar y defender los ideales del 18 de julio y la obra de Francisco Franco, no como mera nostalgia inmovilista de un pasado mejor, sino como inspiración de presentes y futuros proyectos políticos integradores de tendencias diversas, diferentes en aspectos contingentes, pero coincidentes en los principios fundamentales perennes, siempre vigentes e imperecederos, que sustentaron el Estado nacional acaudillado por el Generalísimo, y que no son otros que los de la Tradición española, el Derecho público cristiano y la Doctrina Social y política de la Iglesia.

Aunque tengo el gusto de conocerle y ser su camarada desde hace décadas, en los últimos años he gozado del honor de ser invitado por José Luis Corral a intervenir en los actos públicos convocados por su Movimiento Católico Español, con motivo del 1 de abril, el 18 de julio y el 20 de noviembre.

José Luis Corral es, a mi juicio, uno de los jefes políticos que mejor ha sabido entender, mantener, defender y aplicar ese sano patriotismo católico integrador del que siempre he sido partidario: ajeno a todo sectarismo, respetuoso de las distintas sensibilidades en lo opinable, generoso (y no pocas veces paciente en grado heroico) con todos los patriotas.

Ha demostrado, además, poseer un sentido de la realidad, responsabilidad y prudencia como pocos otros, sabiendo conjugar la defensa leal, innegociable, inquebrantable y explícita de los ideales de Dios, Patria y Justicia como meta irrenunciable de nuestras aspiraciones políticas, con la posibilidad de apoyar electoralmente cuando no existen alternativas mejores viables -de manera puntual, excepcional, condicionada y crítica-, opciones que en la coyuntura partidista presente puedan poner freno, hacer retroceder y vencer en algunos aspectos de grave y urgente necesidad, a la Revolución antinacional, mundialista, inmoral y anticristiana que se enseñorea sobre nuestra Patria.

José Luis Corral. Profundo conocedor de la doctrina. Excelente escritor. Magnífico comunicador, orador y conferenciante. Infatigable trabajador por la Causa. Inasequible al desaliento. Católico por encima de todas las cosas. Patriota auténticamente apartidista. Bondadoso en grado extremo.

Con estas letras deseo rendirle el homenaje que se merece e invitar a todo católico y patriota a sumarse al mismo, de palabra y de obra, apoyando el espíritu y la acción del Movimiento Católico Español y de Acción Juvenil Española.

José Luis, gracias por tu ejemplo.


 

viernes, marzo 06, 2020

Reflexiones de un gallego sobre Vox y las elecciones al Parlamento de Galicia


Reflexiones de un gallego sobre Vox y las elecciones al Parlamento de Galicia

José María Permuy Rey


Como he escrito en otras ocasiones, mis creencias religiosas y mis principios políticos católicos no me permiten identificarme plenamente con Vox.

No puedo compartir la raíz y el enfoque liberal de algunas de las medidas que promueve. Hay verdades y normas que no son opinables y hay falsedades e inmoralidades que no pueden tolerarse, sino que simplemente han de prohibirse (por ejemplo, la ideología de género).

Por otra parte, me intranquilizan las luchas internas localistas que de vez en cuando salen a la luz, la dudosa selección de algunos de sus fichajes de última hora y  el caos organizativo en ciertas provincias y municipios, porque temo que personas arribistas puedan tratar de hacerse con el control de Vox en distintos lugares, bien para lucro personal, bien para satisfacer ambiciones de mando, bien para imponer en Vox su ideología personal y marginar o quitar de en medio a los que no compartan dicha ideología.

Pero, a pesar de todo, teniendo en cuenta la situación gravísima por la que está pasando España en el momento actual, creo que Vox se ha convertido en un movimiento necesario para nuestra Patria porque, de entre los partidos con posibilidad de llegar a gobernar o condicionar las políticas de los gobiernos, es, a día de hoy, el único que propone determinados postulados -aunque no todos los que yo quisiera, ni los que estimo más importantes-, de extrema urgencia y necesidad para nuestra sociedad.

Postulados que ningún otro partido del sistema está dispuesto a asumir y defender, tales como:

             la supresión de las autonomías políticas regionales;

             la ilegalización de los partidos separatistas;

             un mayor y mejor control de la inmigración y de las ayudas a inmigrantes, atendiendo a su capacidad de integración social y a las necesidades de nuestra nación;

             la erradicación del islamismo:

             la sustitución de la ley de violencia de género por una ley de violencia intrafamiliar que no discrimine a nadie en razón de su sexo y garantice la presunción de inocencia de los acusados;

             la supresión de subvenciones a “chiringuitos” feministas, LGTB, y, en general, de carácter ideológico, así como a los partidos políticos, patronal y sindicatos:

             el pin parental para evitar la imposición de la ideología de género en las escuelas:

             la derogación de la ley de memoria histórica;

             el endurecimiento de las penas para determinados delitos, como, por ejemplo, la violación;

             el amparo a las personas que se ven obligadas a utilizar la violencia en legítima defensa;

             el desalojo inmediato de los “okupas”;

             la reducción de todo tipo de impuestos a asalariados, autónomos y empresarios;

             la simplificación de trámites para la creación y desarrollo de nuevas empresas;

             la creación del cheque escolar;

             la limitación de abortos quirúrgicos;

             la defensa de la soberanía e independencia de españa en la UE;

             el reconocimiento a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas de Seguridad del Estado; etc.

La originalidad de las propuestas de Vox explica la confrontación con todos los partidos del régimen, no sólo los de izquierda sino también los del llamado centro-derecha.

En la coyuntura presente, con una sociedad plural en credos, pensamientos y códigos éticos, Vox debe ser un proyecto que aglutine a personas diversas, en pos de aspiraciones políticas basadas en el sentido común.

Vox, como de vez en cuando ha dicho Santiago Abascal, por encima y al margen de las etiquetas de derecha e izquierda y de ideologías cerriles, abstractas, dogmáticas y carentes de sentido de la realidad, debería ser un movimiento integrador y transversal, atento a las inquietudes, preocupaciones, problemas y anhelos concretos y cotidianos de millones de españoles de a pie.

Vox no puede ser un mero “PP verde”, ni una continuación del PP de Aznar (el del pacto de Majestic), ni tan siquiera un heredero del PP de Fraga (entusiasta del modelo autonómico que Vox quiere desmantelar y de la partitocracia corrupta que padecemos). Debe ser otra cosa. Y en ello consistirá, en parte, el secreto de su éxito y de su consolidación.

La irrupción de Vox en los distintos parlamentos (nacional, europeo y autonómicos), así como en diversos ayuntamientos, ha servido para sacar del ostracismo ciertas ideas políticamente incorrectas, que afectan, incumben y preocupan a millones de españoles que, desde mi admirado Blas Piñar (a pesar de las diferencias entre FN y Vox), carecían de un vocero político que planteara dichas ideas desde instituciones representativas importantes.

Además, Vox ha podido influir en la toma de algunas decisiones y medidas políticas buenas, hasta ahora soslayadas por todos, por medio de la negociación con el PP y Cs en aquellas comunidades autónomas y municipios que han necesitado del apoyo de Vox para poder formar gobierno.

Sería muy interesante, por cierto, que Vox creara un blog o una web donde se vayan publicando por orden cronológico, y de modo sucinto,  todas y cada una de sus intervenciones y propuestas en las instituciones representativas de los distintos ámbitos territoriales;  todas y cada una de sus iniciativas legislativas, así como el desarrollo y resultado de las mismas; y todas y cada una de las ideas de Vox que han sido admitidas y puestas en práctica por los gobiernos autonómicos o municipales que han podido constituirse gracias a su respaldo.

Con motivo de las próximas elecciones autonómicas en Galicia, algunos se preguntan si es conveniente que Vox se presente a los comicios, aun a riesgo de hacer peligrar la mayoría absoluta del PP de Núñez Feijóo.

A los argumentos de siempre sobre el voto útil al mal menor, para evitar que el gobierno de la Xunta recaiga en un partido o coalición de izquierda, se suma la idea de que las propuestas de Vox no tienen el mismo encaje en la realidad política gallega que en la nacional.

A mi juicio la respuesta depende de qué pueda aportar Vox a Galicia para que sus propuestas urgentes y de extrema necesidad se implementen en nuestra región.

Para ello, primero hay que analizar si en las cuestiones relativas a dichas propuestas la comunidad gallega tiene o no competencias para poder actuar al margen del Estado y de las directrices impuestas por la Unión Europea.

Sería injusto, una pérdida de tiempo y, además perjudicial para la imagen y prestigio de Vox, que criticáramos a la Xunta de Galicia por asuntos que no son de su incumbencia y en los que, por tanto, no se le puede exigir responsabilidades.

Sin embargo, en aquellos casos en los que el gobierno y el parlamento de Galicia sí gocen de competencia para legislar, dictar normas o tomar medidas políticas acerca de tales asuntos o cuestiones, hay que examinar cuál ha sido y es la postura del actual gobierno de Núñez Feijóo en relación con ellas.

En la proporción en que las políticas desarrolladas por el PP gallego se opongan a las propuestas por Vox, quedará de manifiesto en qué medida es necesaria  o conveniente  la presencia de Vox en el Parlamento de Galicia.

Imagino que los responsables de la campaña de Vox en Galicia habrán tenido en cuenta este tipo de consideraciones y espero que, por otro lado, sirvan para despejar dudas en aquellos que han votado a Vox en otras convocatorias electorales y se muestran reacios a hacerlo en esta ocasión.

martes, octubre 29, 2019

Infalibilidad del Magisterio ordinario y universal y falibilidad del Magisterio ordinario auténtico

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Infalibilidad del Magisterio ordinario y universal
y falibilidad del Magisterio ordinario auténtico
José María Permuy Rey
            Todo católico mínimamente formado sabe que el Magisterio extraordinario de la Iglesia es infalible.
            Pero creo que no es tan conocida la infalibilidad del Magisterio Ordinario y Universal (que no abarca todo el magisterio ordinario).
            La Constitución Dogmática Filius Dei, del Concilio Vaticano I, de 24 de abril de 1870, enseña:
“Deben ser creídas con fe divina y católica todas aquellas cosas que están contenidas en la Palabra de Dios, escrita o transmitida, y que son propuestas por la Iglesia para ser creídas como materia divinamente revelada, sea por juicio solemne, sea por su magisterio ordinario y universal”.
            La Nota doctrinal ilustrativa de la fórmula conclusiva de la «Professio fidei», dada en Roma el 29 de junio de 1998 por el Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, afirma con respecto al Magisterio extraordinario lo siguiente:
            “Las doctrinas contenidas en la palabra de Dios escrita o transmitida, definidas como verdades divinamente reveladas por medio de un juicio solemne del Romano Pontífice cuando éste habla «ex cathedra», o por el Colegio de los obispos reunido en concilio, requieren el asenso de fe teologal por parte de todos los fieles. Por esta razón quien obstinadamente las pusiera en duda o las negara, caería en herejía, como lo indican los respectivos cánones de los Códigos canónicos”.
“Aquellas doctrinas que conciernen al campo dogmático o moral, que son necesarias para custodiar y exponer fielmente el depósito de la fe, aunque no hayan sido propuestas por el Magisterio de la Iglesia como formalmente reveladas, pueden ser definidas formalmente por el Romano Pontífice cuando habla «ex cathedra» o por el Colegio de los obispos reunido en concilio. Todo creyente, por lo tanto, debe dar su asentimiento firme y definitivo a estas verdades, fundado sobre la fe en la asistencia del Espíritu Santo al Magisterio de la Iglesia, y sobre la doctrina católica de la infalibilidad del Magisterio en estas materias”.
En relación con el Magisterio ordinario y universal, la Nota doctrinal ilustrativa de la fórmula conclusiva de la «Professio fidei», también enseña:
            “Las doctrinas propuestas infaliblemente por el Magisterio ordinario y universal, requieren el asenso de fe teologal por parte de todos los fieles. Por esta razón quien obstinadamente las pusiera en duda o las negara, caería en herejía, como lo indican los respectivos cánones de los Códigos canónicos”.
“Aquellas doctrinas que conciernen al campo dogmático o moral, que son necesarias para custodiar y exponer fielmente el depósito de la fe, aunque no hayan sido propuestas por el Magisterio de la Iglesia como formalmente reveladas pueden ser enseñadas infaliblemente por el Magisterio ordinario y universal de la Iglesia como una «sententia definitive tenenda». Todo creyente, por lo tanto, debe dar su asentimiento firme y definitivo a estas verdades.”
Así pues, tan infalible es el Magisterio de la Iglesia llamado extraordinario, como el llamado ordinario y universal:
“El Magisterio de la Iglesia enseña una doctrina que ha de ser creída como divinamente revelada… o que ha de ser sostenida como definitiva, por medio de un acto definitorio o no definitorio. En el caso de que lo haga a través de un acto definitorio, se define solemnemente una verdad por medio de un pronunciamiento «ex cathedra» por parte del Romano Pontífice o por medio de la intervención de un concilio ecuménico”. (Magisterio extraordinario)
“En el caso de un acto no definitorio, se enseña infaliblemente una doctrina por medio del Magisterio ordinario y universal de los obispos esparcidos por el mundo en comunión con el Sucesor de Pedro. Tal doctrina puede ser confirmada o reafirmada por el Romano Pontífice, aun sin recurrir a una definición solemne, declarando explícitamente que la misma pertenece a la enseñanza del Magisterio ordinario y universal como verdad divinamente revelada, o como verdad de la doctrina católica. En consecuencia, cuando sobre una doctrina no existe un juicio en la forma solemne de una definición, pero pertenece al patrimonio del depositum fidei y es enseñada por el Magisterio ordinario y universal -que incluye necesariamente el del Papa- esa doctrina debe ser entendida como propuesta infaliblemente”.
“Se tenga en consideración que la enseñanza infalible del Magisterio ordinario y universal no es propuesta sólo por medio de una declaración explícita de una doctrina que debe ser creída o sostenida definitivamente, sino que también se expresa frecuentemente mediante una doctrina implícitamente contenida en una praxis de la fe de la Iglesia, derivada de la revelación o de todas maneras necesaria para la salvación, y testimoniada por la Tradición ininterrumpida: esa enseñanza infalible resulta objetivamente propuesta por el entero cuerpo episcopal, entendido en sentido diacrónico, y no sólo necesariamente sincrónico. Además, la intención del Magisterio ordinario y universal de proponer una doctrina como definitiva no está generalmente ligada a formulaciones técnicas de particular solemnidad; es suficiente que eso sea claro en base al tenor de las palabras usadas y del contexto.” (Magisterio ordinario y universal)
            La Nota doctrinal ilustrativa de la fórmula conclusiva de la «Professio fidei», da algunos ejemplos de verdades infalibles transmitidas por medio del Magisterio ordinario y universal:
“La doctrina sobre la ordenación sacerdotal reservada sólo a los hombres. La intención del Sumo Pontífice, sin querer llegar a una definición dogmática, ha sido la de reafirmar que tal doctrina debe ser tenida como definitiva, pues, fundada sobre la palabra de Dios escrita, constantemente conservada y aplicada en la Tradición de la Iglesia, ha sido propuesta infaliblemente por el Magisterio ordinario y universal”.
“La doctrina de la ilicitud de la eutanasia, enseñada en la encíclica Evangelium vitae. Confirmando que la eutanasia es «una grave violación de la ley de Dios», el Papa declara que «tal doctrina está fundada sobre la ley natural y sobre la palabra de Dios escrita, que ha sido transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal»”.
“Otros ejemplos de doctrinas morales enseñadas como definitivas por el Magisterio ordinario y universal de la Iglesia son: la ilicitud de la prostitución y la fornicación”.
Se puede decir que forman parte del Magisterio ordinario y universal aquellas doctrinas de fe y moral que, aunque no hayan sido definidas solemnemente por un Papa o un Concilio Ecuménico, han sido enseñadas siempre, en todas partes y unánimemente por todos los obispos en comunión con el Papa.
            Ahora bien, no se debe confundir el Magisterio ordinario y universal con todo magisterio ordinario.
            La Nota doctrinal habla también de la existencia de un magisterio que no es necesariamente infalible y, por tanto, sí podría contener inexactitudes o errores. Lo denomina Magisterio ordinario auténtico, y sería aquel al que “pertenecen todas aquellas enseñanzas -en materia de fe y moral- presentadas como verdaderas o al menos como seguras, aunque no hayan sido definidas por medio de un juicio solemne ni propuestas como definitivas por el Magisterio ordinario y universal. Estas enseñanzas son expresión auténtica del Magisterio ordinario del Romano Pontífice o del Colegio episcopal y demandan, por tanto, el religioso asentimiento de voluntad y entendimiento”
            Son “las enseñanzas propuestas por el Magisterio auténtico y ordinario de modo no definitivo, que exigen un grado de adhesión diferenciado, según la mente y la voluntad manifestada, la cual se hace patente especialmente por la naturaleza de los documentos, o por la frecuente proposición de la misma doctrina, o por el tenor de las expresiones verbales”.